En España en los últimos
30-40 años hemos avanzado espectacularmente. Un gran avance, quizás,
porque venimos de un gran desierto, o atraso.
En España se ponen de
manifiesto dos sectores, Fabricación de maquinarias y equipos y
Fabricación de productos químicos, que destacan de manera relevante
sobre todos los demás. Tanto de manera cuantitativa (por la
importante diferencia en el número de patentes generadas respecto al
resto), como por la tendencia creciente durante los últimos años.
Otro sector interesante
aunque con diferencia con los dos anteriores son : Fabricación de
productos farmacéuticos, Fabricación de equipos médicos, ópticos
y de precisión, Fabricación de productos metálicos, Fabricación
de productos de motor y fabricación de plásticos y caucho.
Los datos de los últimos
años son poco alentadores: España dedica un esfuerzo presupuestario
aceptable en investigación en el concierto internacional, pero otros
países, con menos inversión, le sacan ventaja.
En la raíz del problema
hay varios motivos. Uno de ellos, el déficit que todavía se da en
el binomio investigación-patente, porque no siempre el resultado de
la investigación se materializa en un activo tangible.
En España hay
actualmente unas 11.000 empresas innovadoras, empresas que deducen
gastos de I+D en su impuesto de sociedades o que colaboran en
programas de investigación. Pero, de media, ni siquiera una de cada
cuatro es capaz de hacer una patente al año. Eso afecta también a
la balanza comercial, porque España cada vez compra más tecnología
de otros países y paga derechos por ello.
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